En una de esas tardes de conversaciones de mesa camilla, salió el nombre de San Blas.
Realmente yo no había oído hablar nunca de este santo y en poco tiempo descubrí varias cosas hablando con diferentes personas, que lo relacionaban en parte con la gastronomía.
Mi curiosidad para saber más sobre San Blas, después de hablar y tomar las primeras notas, me llevó a indagar sobre el Santo.
San Blas, nació en Armenia aproximadamente el año 316 d.c.
Ya de muy joven fue obispo, al comenzar la persecución a los cristianos, se refugió a una cueva donde acudían animales salvajes para que les curara, sus curaciones eran milagrosas.
Cuentan, que también salvó a un niño de morir ahogado por una espina de pescado que tenía clavada en la garganta.
De ahí el origen de la bendición de gargantas el día de su santo y por eso es el patrón de los males de garganta.
En multitud de puntos de toda España, se celebra la tradición de las bendiciones el día de San Blas, 3 de febrero.
Con los años, se ha incorporado la tradición de bendecir diferentes alimentos, para así al consumirlos bendecidos protejan de las afecciones de garganta. De ahí, la relación de este Santo con la gastronomía.
Dependiendo de la localidad, se bendicen; rosquillas de San Blas , royos , roscas de pan , panes de anises, panecillos de san Blas, rosquillas , rollo de bizcocho, roscones, tortas, bastones de rosquilleta , chiscos, bollos de chorizo o chocolate.
La mayoría de estas especialidades, llevan semillas o infusión de anís que actúa como expectorante.
En Menorca aún existe la tradición de bendecir alimentos en el día de San Blas en algunos pueblos como en San Clemente, Mahón, Alayor, Mercadal. Supongo que en otros también se hace pero estos son los que he podido confirmar.
En San Clemente, años atrás era todo un acontecimiento.
Según me cuenta Mari Luz, los niños llevaban una cesta a bendecir con diferentes cosas como caramelos de eucalipto, regalices, mandarinas, naranjas, aceite y mostatxins, unas pastas antiguas que se hacían en Menorca y que en algunas recetas contenían anís.
Las depositaban en los escalones que hay frente al altar de la iglesia y una vez bendecidos, cada niño se llevaba su cesta con gran orgullo. Teniendo en cuenta la época de que os hablo, el contenido de dichas cestas era motivo de gran alegría para los más pequeños.
Todos estos alimentos que llevaban los niños con ilusión, de una forma u otra estaban relacionados con la garganta .
Los caramelos de eucalipto, por el efecto que da para el dolor de garganta, las mandarinas que son fruta de temporada y con vitaminas beneficiosas, las regalices de palo "de garrot", por su efecto antibacteriano, expectorante y antiinflamatorio, el aceite por sus propiedades antiinflamatorias, y los mostaxins en algunas recetas, llevaban en sus ingredientes anís, también conocido como expectorante, antibacteriano y fungicida.
Esta es una parte de nuestra historia, que posiblemente por el tipo de vida que llevamos no se conozca.
La receta de los mostatxins, es del ~ Recetario de repostería al estilo de Mahón ~ data de finales del año 1800 y es de la familia Gelabert Vidal, que muy amablemente me han pasado a través de mi amigo Pep. He de reconocer, que esta es la mejor receta de mostatxins que he probado. El el blog, podéis ver otra receta de los mostatxins , que curiosamente es muy diferente a la de hoy, y también las conclusiones sacadas sobre esta receta y un poco de su historia.



